CÓMO SER MUJER – Caitlin Moran

como ser mujer

Autora: Caitlin Moran

Editorial: Anagrama

Género: Feminismo, humor

Sinopsis: No hubo nunca mejor época que ésta para ser mujer: tenemos el voto y la píldora, y desde 1727 ya no nos envían a la hoguera por brujas. Pero, ¿cómo ser mujer?

Esa es precisamente la gran pregunta a la que Caitlin Moran se propone responder en una obra que aborda a calzón quitado –a veces literalmente–, con inteligencia, desvergüenza e ironía y también una salvaje franqueza, los principales aspectos de la condición femenina.

Mezcla de libro de memorias y de divertida vociferación, apoyándose siempre en sus experiencias como mujer, feminista e hija de una familia numerosa y proletaria, Caitlin Moran se describe con una sinceridad y una audacia militantes, y habla con absoluta sinceridad de su relación con su cuerpo.

Opinión:

No es que el feminismo exaltado quiera quitar el control a los hombres. No nos estamos peleando por el mundo entero. Solamente por nuestra parte.

Ahora que ya he terminado el libro y parafraseándolo: ¿sé ya cómo ser mujer? Lo más fácil y humilde sería decir: «No. No, ¡todavía no tengo la clave! Sigo siendo la misma idiota desastrosa y bienintencionada que era a los trece años.»

Personalmente, lo que quiero es copiar ciertos fragmentos del libro, reflexiones brutales y compartirlas con todos vosotros. Me gustaría porque tengo recogidos varios trozos que me han hecho, casi literalmente, quitarme el sombrero. Pero me limitaré a reseñarlo como acostumbro y poner pequeños incisos para meteros el gusanillo en el cuerpo.

Este libro habla de todo con un firmeza impecable y a la vez con mucho humor: desigualdad, pornografía, depilación, moda, ser “femenina”, machismo, amor, bodas, hijos, aborto… Lo que se os pase por la cabeza, todo al tiempo que la propia autora comparte su historia. Y he de decir que sus anécdotas son lo más flojo de este libro, pero no por su calidad, sino porque realmente las leía esperando que acabaran y llegara lo interesante: la reflexión final de cada capítulo.

Este libro habla de problemas actuales que afectan a nuestra sociedad y que, muchas veces, no los vemos. Hay cosas con las que concuerdo, cosas que me han hecho aplaudir o pensar y alguna cosa que me ha rechinado un poco, pero realmente recomiendo este libro.

Si esta historia revela algo es un vistazo “del otro lado” para los hombres y un mensaje para las mujeres: no hagas ni caso. Que no te preocupes por todos esos supuestos «problemas» de ser mujer. Que te niegues por completo a verlos como problemas.

Así que, voy a pediros que digáis «Soy feminista». Preferiblemente, me gustaría que os subierais a una silla y gritarais: «SOY FEMINISTA», pero sólo porque todo me parece más emocionante si lo haces subido a una silla.

Y ni se te ocurra pensar que no deberías subirte a esa silla y gritar ¡SOY FEMINISTA! si eres un chico. Un feminista varón es uno de los productos finales más gloriosos de la evolución. Un hombre feminista debería DESDE LUEGO estar subido en la silla.

Veredicto: Voy a darle el pleno por los buenos momentos del libro, ¡que no hay que quedarse con lo malo!

                                      logito  logito logito logito logito

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